Te amo porque siempre estás ahí,
aunque mis ojos no te puedan ver.
Tu presencia inunda mi alma
y me habla en el misterio de tu silencio.
Te amo porque te encuentro en la noche más oscura,
cuando mi corazón quebrantado te necesita.
Sé que me cuidas y me amparas,
aun cuando la tiniebla me impide ver mis propias manos.
Te amo porque me libras de las fauces del león,
y aunque mi mente no comprenda tu voluntad,
lo profundo de mi ser abraza tu propósito.
Te amo porque me das la gracia de confiar en Ti,
y al hacerlo, me enseñas a confiar en mí,
incluso cuando la ayuda humana me falla.









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